Planifica tu puesto de trabajo
Tu puesto de trabajo tiene que trabajar para ti y facilitar tu día a día. Cuanto más tiempo pases ahí, más importante es.
¿Cuál es tu principal función?
¿Cuál es tu principal puesto de trabajo? ¿Tienes un escritorio o usas el mostrador donde está la caja para pagar facturas y hacer pedidos? Piensa en el tipo de trabajo que vas a realizar aquí. Si tienes que utilizar un ordenador, tal vez te convenga un escritorio ergonómico redondo.
Un escritorio con la profundidad suficiente que ofrezca apoyo a los antebrazos y muñecas y dé cabida al teclado y el ratón y te permite situar el monitor a la distancia de un brazo desde los ojos. Un escritorio regulable te permite trabajar a la altura más adecuada para tu cuerpo. Necesitas espacio para poder girarte 90 grados en cualquier dirección y extender las piernas. Un escritorio circular invita a mantener una charla de negocios o una reunión rápida sin moverte del puesto de trabajo. Con una mesa auxiliar podrás ampliar la superficie de trabajo y mantener el escritorio principal libre de desorden. Además, es perfecta para una impresora, fax, etc.
La iluminación adecuada
Con una buena iluminación, trabajarás mejor y estarás más cómodo. Ir a "Iluminación adecuada" para obtener más detalles sobre iluminación.
Elige la silla adecuada
Invierte en una silla hoy y tu cuerpo te lo agradecerá mañana. Lo que tienes que buscar "Elige la silla adecuada".
Almacenaje
Guarda las cosas que uses con mayor frecuencia al alcance de la mano. Por ejemplo, en una cajonera o en una estantería cercana... o en tu escritorio. Guarda lo que sólo uses ocasionalmente en un armario o estantería cercanos. Así te obligarás a levantarte y dar unos pasos, lo que es bueno para la circulación sanguínea.